La inteligencia artificial, edición genética, manipulación de patógenos y biología sintética son algunas de ellas. Si bien representan un enorme avance para la sociedad, también deben ser miradas con precaución.
Estos facilitarán diagnósticos más precisos y podrían determinar quién necesita estudios preventivos. En tanto, nuevas técnicas permiten pesquisar y eliminar lesiones sin cirugías complejas o mínimamente invasivas.
Un modelo experimental busca comprender la lesión por reperfusión y explorar terapias que disminuyan la mortalidad y mejoren la recuperación.
Su uso en el tratamiento de las heridas cutáneas está demostrando un gran potencial, abriendo un campo emergente gracias a sus beneficios y soluciones biomédicas.
En esta área, la aplicación de luminoterapia ha demostrado un impacto decisivo, ofreciendo alternativas terapéuticas seguras, costo-efectivas y con potencial de integración en cuadros más amplios.
Este enfoque entiende al ser humano como un ente biológico, psíquico, social y cultural. Su fundamento se basa en la interacción de los elementos neuroquímicos entre los sistemas nervioso, endocrino e inmunitario.
Caracterizado por la aparición de edemas, parestesias, sensación de pesadez, cansancio y calambres en las piernas, esta condición se presenta entre el 20% y el 50% de los pacientes que han tenido una trombosis.
En una especialidad donde la precisión es clave, tres generaciones demuestran que la verdadera mirada de esta profesión está en preocuparse por los demás.
Identificar tempranamente pacientes de riesgo, implementar medidas de cardioprotección y vigilar de forma proactiva los signos de toxicidad cardiovascular es el objetivo de los lineamientos de la Sociedad de Cardiología.
Sus manifestaciones menos evidentes favorecen que pase desapercibido y sea evaluado con instrumentos sesgados, dificultando su identificación en ellas.