Dispepsia funcional: fisiopatología, diagnóstico y alternativas terapéuticas
Esta revisión clínica del 2026 enfatiza que el abordaje debe ser multimodal y personalizado, y menciona el uso de antiácidos y la simeticona para el manejo sintomático diario por su buena tolerabilidad.
Dentro de los principales trastornos de la interacción intestino-cerebro (TIIC) se encuentra la dispepsia funcional (DF), cuya prevalencia es cercana al 10% en la población mundial, registrando una mayor incidencia en mujeres. Su naturaleza recurrente o crónica genera un impacto severo en la calidad de vida de los pacientes y representa un desafío clínico continuo debido a la superposición sintomática con la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y el síndrome del intestino irritable (SII).
El objetivo de este artículo, cuyo autor principal es el Dr. M. Storr, perteneciente a la Medical Clinic II de la Ludwig Maximilian University en Múnich, Alemania, fue sintetizar los consensos de la práctica clínica para estructurar el diagnóstico y tratamiento de la DF basándose en la evidencia médica disponible.
Este consiste en una guía alemana de nivel S1, elaborada mediante consenso informal de expertos, sin un método de consenso estructurado ni una revisión sistemática de la literatura, según la clasificación S1 del sistema AWMF alemán. Su análisis aborda ejes temáticos como epidemiología, fisiopatología, diagnóstico diferencial y alternativas terapéuticas médicas, nutricionales y psicológicas.
El diagnóstico se basa en los síntomas, los cuales se clasifican según los criterios de Roma IV. Se documentan alteraciones de la motilidad gastroduodenal en hasta el 70% de los pacientes: vaciamiento gástrico retardado en el 30% e hipersensibilidad a la distensión en el 37%. Las infecciones gastrointestinales previas elevan en 2,5 veces el riesgo de desarrollar DF. El rendimiento de la endoscopia alta para hallar causas orgánicas es muy bajo (esofagitis erosiva 14%, úlcera gástrica 2,5%, úlcera duodenal 4,9%, neoplasias <1%), por lo que más del 70% de los pacientes investigados por dispepsia se clasifican como DF. El valor predictivo negativo de los signos de alarma para malignidad es superior al 99%. La erradicación de H. pylori en pacientes positivos para esta bacteria logra un efecto moderado sobre los síntomas en el 10%–15% de los casos, con una respuesta que puede tardar hasta un año en manifestarse.
Respecto al abordaje terapéutico, en un ensayo clínico aleatorizado y controlado con 185 pacientes con DF, la simeticona (administrada tres veces al día) demostró ser significativamente superior al placebo en el alivio de los síntomas a las 2, 4 y 8 semanas. En la semana 2, fue superior al procinético cisaprida, no mostrando diferencias significativas frente a este en las semanas 4 y 8. Adicionalmente, una combinación de simeticona, óxido de magnesio y carbón activado mejoró notablemente la distensión, el dolor y el ardor epigástrico en comparación con el placebo en un ensayo clínico con 276 pacientes.
Por otra parte, los antiácidos y alginatos se consideran alternativas complementarias viables debido a su excelente tolerabilidad. Los procinéticos se desaconsejan a largo plazo por el riesgo de efectos neurológicos, taquifilaxia y prolongación del intervalo QT. Para casos refractarios, los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina, 10–50 mg/día) son de elección, y la psicoterapia reportó una mejoría significativa de los síntomas globales en un metaanálisis de 9 ensayos clínicos controlados (SMD= -1,33; IC 95%: -1,97 a -0,68).
En resumen, el tratamiento de la dispepsia funcional debe ser multimodal y personalizado, orientándose al control de síntomas y la optimización de la calidad de vida. La guía avala que tanto la supresión ácida a través de antiácidos como la reducción de la tensión superficial de los gases intestinales —mediante simeticona— representan aproximaciones terapéuticas eficaces, seguras y de excelente tolerabilidad para el manejo sintomático diario.
Fuente bibliográfica
S1 Guideline of the German Society for Neurogastroenterology and Motility (DGNM) on Functional Dyspepsia (FD), a Disorder of Gut–Brain Interaction (DGBI)
Storr M, et al.
Gastroenterology Research and Practice, 2026; 2026:2610765