Leucemia promielocÃtica, el descontrol de una oncoproteÃna
La leucemia promielocÃtica aguda, también conocida como leucemia mieloide-3, es un subtipo de la leucemia mieloide aguda. La LPA se caracteriza por promielocitos (una forma de glóbulos blancos) anormales, fuertemente granulados. La condición favorece una acumulación de estos promielocitos atÃpicos en la médula ósea y la sangre periférica, reemplazando los glóbulos normales. Constituye el 10% de las leucemias mieloides agudas y ocurre usualmente en adultos jóvenes.
El mecanismos de leucemogénesis descrito corresponde a la fusión del gen alfa del receptor de ácido retinoico, RAR-alfa (ubicado en el cromosoma 17) con el gen de la leucemia promielocÃtica (ubicado en el cromosoma 15), y la enfermedad está especÃficamente asociada con la translocación a t(15;17). En ausencia de ligando, el RAR-alfa forma heterodÃmeros con factores transcripcionales en el núcleo inactivando los promotores, en gran medida por reclutamiento de la actividad de la histona desacetilasa que incrementa el enrollamiento de la cromatina. Ello se traduce en un bloqueo en la diferenciación celular (continuando con la proliferación).
El tratamiento de la leucemia promielocÃtica aguda incluye una quimioterapia de inducción de remisión, seguida por una estrategia consolidativa y de mantenimiento. El factor diferenciador ácido all-trans retinoico (ATRA) ha demostrado ser particularmente eficaz en esta enfermedad en la que proteÃna de fusión del receptor del gen del ácido retinoico alfa en cromosoma 17 (RAR-alfa) con el gen de leucemia promielocÃtica en el cromosoma 15 es la caracterÃstica definitoria más importante. La adición del ATRA ha revolucionado el manejo de esta entidad, convirtiéndola en la variedad más curable de las leucemias mieloides agudas. El nombre genérico del ATRA es Tretinoina.
Leucemia promielocÃtica aguda
La leucemia mieloide aguda (LMA) implica la inmortalización de los progenitores mieloides inmaduros y es una enfermedad heterogénea. La práctica clÃnica actual la separa en bajo, intermedio y alto riesgo de acuerdo a las anomalÃas citogenéticas. Entre los subtipos de bajo riesgo está la leucemia promielocÃtica aguda (LPA). Aproximadamente, el 98% de las personas con LPA llevan una traslocación en los cromosomas 15 y 17, por lo general como resultado de la fusión de RAR-alfa (receptor alfa del ácido retinoico), que codifica un receptor de ácido retinoico, y la proteÃna de la leucemia promielocÃtica (LPM). Estos individuos se tratan con ácido trans-retinoico en combinación con quimioterapia, generando una remisión prolongada en más del 80% de los pacientes. Los casos que tienen una recaÃda, a menudo, suelen ser tratados con éxito con trióxido de arsénico. Un estudio reciente realizado por Rihab Nasr y colegas (Nat Med 2008; 14:1333-1342) arroja nuevos indicios sobre la forma en que estos agentes pueden controlar la leucemia.
Modelos de cultivos celulares han demostrado que la proteÃna de fusión LPM-RAR-alfa, asà como la proteÃna de fusión menos frecuente (PLZF)-RAR-alfa dedos de zinc, inhibe la diferenciación de las lÃneas celulares mieloides. Esta acción se debe al reclutamiento aberrante de factores de transcripción y de enzimas modificadoras de histonas en los genes que normalmente están regulados por el receptor de ácido retinoico (figura 1). Tales genes codifican factores de transcripción que estimulan el desarrollo mieloide y los reguladores del ciclo celular. LPM-RAR-alfa también activa los genes que estimulan la auto-renovación y la perpetuación de células leucémicas, incluidos dos miembros de las vÃas de señalización intracelular: Notch y Wnt. Las capacidades de la oncoproteÃna LPM-RAR-alfa libre para fomentar la renovación y bloquear la diferenciación podrÃan estar disociadas. La leucemia se desarrolla en ratones transgénicos que expresan LPM-RAR-alfa después de un periodo de latencia de hasta 1 año. Antes de entonces, sólo se observa una modesta expansión del compartimiento mieloide, y los promielocitos LPM-RAR-alfa tienen perfiles de expresión génica que son casi idénticos a los promielocitos normales. En segundo lugar, y quizás otras lesiones todavÃa desconocidas, colaboran con LPM-RAR-alfa para bloquear la diferenciación y estimular la acumulación de los promielocitos malignos y su auto renovación.
La proteÃna de fusión LPM-RAR-alfa se une a los genes diana RAR-alfa como un homodÃmero y recluta la maquinaria de "represión", incluyendo las histonas deacetilasas (HDACs), histonas metiltransferasas y el ADN de metiltransferasas, inhibiendo la expresión de estos genes y la diferenciación celular. El resultado es un bloqueo de la diferenciación en la etapa promielocÃtica. Genes que codifican proteÃnas estimuladoras de la auto-renovación del promielocito se activan a través de mecanismos indirectos. La exposición de células de leucemia promielocÃtica aguda al ácido trans-retinoico o al arsénico restablece la capacidad de diferenciación mediante la liberación de co-represores de la proteÃna de fusión LPM-RAR-alfa, y - como Nasr y colaboradores demostraron recientemente - por la degradación de la proteÃna de fusión. La pérdida de LPM-RAR-alfa conduce a una disminución en el número de células de auto-renovación pudiendo reiniciar la leucemia en ratones y, por tanto, ser un aspecto fundamental para prevenir la recurrencia.
La aplicación de ácido trans-retinoico a LPA en células de cultivo que expresan la proteÃna de fusión LPM-RAR-alfa, y a LPM-RAR-alfa en ratones transgénicos provoca la diferenciación de los promielocitos malignos en los granulocitos maduros. Esta diferenciación se traduce en un número cada vez mayor de células mieloides maduras y de infiltrados pulmonares - el llamado sÃndrome del ácido retinoico - que se trata con el uso de corticosteroides y quimioterapia concomitante. La utilización de ácido trans-retinoico como agente único en la LPA en general, sin embargo, no da lugar a remisiones duraderas, lo que sugiere que su capacidad para diferenciar promielocitos no es suficiente para eliminar la enfermedad residual. El arsénico puede producir un sÃndrome de diferenciación LPA, con manifestaciones similares a las del sÃndrome de ácido retinoico. Ambos agentes pueden reducir la carga leucémica sin el desarrollo de la coagulación intravascular diseminada, y en gran medida la disminución de la mortalidad asociada con el tratamiento en la fase inicial. Aunque los efectos de estas terapias en la diferenciación son necesarias para su éxito, la labor del grupo de R. Nasr indicó que las drogas tienen un efecto adicional: reducen el número de células capaces de regenerar leucemia (conocida como leucemia de células iniciales o leucemia células madre) en ratones.
Utilizando un modelo de ratón, R. Nasr y colegas confirmaron que durante la fase inicial de la terapia de LPA, el ácido trans-retinoico induce un cambio en la actividad de LPM-RAR-alfa, de represor a activador de la transcripción. Este interruptor pone en marcha una onda de diferenciación y, por tanto, la eliminación de una gran fracción de células malignas y, de hecho, del mismo LPM-RAR-alfa. Componentes del proteosoma son utilizados por el dominio dentro de la fracción del receptor de ácido retinoico de LPM-RAR-alfa que se une al ácido trans-retinoico. La diferenciación inducida por el arsénico es generalmente menos pronunciada que la observada en respuesta al ácido trans-retinoico porque el arsénico no activa directamente a LPM-RAR-alfa. Por el contrario, estimula la incorporación de la pequeña molécula SUMO (small ubiquitin-related modifier) a la fracción de LPM de la oncoproteÃna, marcándola para su degradación. Además, debido a que puede estimular las vÃas de la quinasa, el arsénico modifica un co-represor crÃtico de LPM-RAR-alfa, previniendo su interacción con el oncoproteÃna.
R. Nasr y colegas concluyeron que ni el ácido trans-retinoico solo ni el arsénico eliminan completamente las células iniciales de la leucemia. Más bien, una combinación de estos dos agentes provoca la eliminación de estas células - un efecto de correlación con la degradación y la eliminación de la oncoproteÃna a partir de células leucémicas. Ya que LPM-RAR-alfa confiere inmortalización y propiedades de auto-renovación celular, la persistencia de una pequeña proporción de células que expresen LPM-RAR-alfa facilitará la recurrencia. En consonancia con este punto está la observación del grupo de R. Nasr de que el ácido trans-retinoico inducirÃa la diferenciación de células leucémicas al albergar la proteÃna PLZF-RAR-alfa en ratones, pero serÃa ineficaz en la eliminación de células promotoras de la leucemia y la curación de la enfermedad. Tampoco puede curar seres humanos con leucemia asociada a LPM-RAR-alfa. Que el ácido trans-retinoico no puede, por sà solo, eliminar las células iniciales de la leucemia podrÃa explicar por qué la quimioterapia es añadida a este agente a fin de efectuar la remisión a largo plazo. Otro estudio sugiere que el arsénico es más efectivo que el ácido trans-retinoico en la eliminación celular, potencialmente por su capacidad para inducir remisiones duraderas como agente único en los nuevos diagnósticos de LPA.
Las conclusiones de R. Nasr y colegas son compatibles con los de otros recientes estudios. Colectivamente, estos ensayos replantean el ámbito de la diferenciación de la terapia, el objetivo de que se ha de alterar el fenotipo maligno de la célula, detener la auto-renovación y diferenciación terminal estimulante. Un nuevo modelo deberÃa tener en cuenta las células madre leucémicas, que parecen inmune a la diferenciación, persisten a través de algunas formas de terapia y permiten la recurrencia tumoral. Es necesario, por lo tanto, el tratamiento de la población celular cancerÃgena y de células madres para que surta efecto a largo plazo la remisión o cura. En el futuro, combinaciones racionales de agentes tales como el ácido trans-retinoico y el arsénico, que efectivamente atacan a las células madre leucémicas, podrÃan ser utilizadas sin necesidad de la quimioterapia convencional.
Fuente bibliográfica
Acute Promyelocytic Leukemia — Weapons of Mass Differentiation
Jonathan D. Licht, M.D.
Division of Hematology and Oncology, Robert H. Lurie Comprehensive Cancer Center of Northwestern University, Chicago, USA.
N Engl J Med. 2009 Feb 26;360(9):928-30
