Efectividad del ejercicio en la osteoporosis: volumen óptimo y prevención de fracturas
En personas ≥40 años, 2–3 horas semanales de marcha rápida o trote mejoran la densidad mineral ósea, mientras que su combinación con aeróbicos mixtos y prácticas mente-cuerpo refuerza la resistencia esquelética.
La osteoporosis y las fracturas por fragilidad constituyen factores críticos de morbimortalidad prematura y discapacidad funcional en el envejecimiento, afectando a más de 200 millones de personas a nivel mundial. El riesgo acumulado de fracturas a lo largo de la vida alcanza el 30%–50% en mujeres y el 15%–30% en hombres. Aunque el deterioro progresivo de la densidad mineral ósea (DMO) compromete la resistencia mecánica esquelética, y el ejercicio físico estructurado representa una intervención profiláctica costo-efectiva, la evidencia disponible carece de directrices cuantitativas estandarizadas respecto a la posología biomecánica óptima y su dinámica dosis-respuesta en adultos mayores.
El estudio liderado por Changbo Lu del Departamento de Ortopedia del Hospital Número 940 en Lanzhou, China, se planteó determinar la modalidad biomecánica y la dosis específica de ejercicio necesarias para preservar la DMO y mitigar la incidencia de fracturas en personas desde los 40 años.
Se realizó una revisión sistemática y un metaanálisis en red, utilizando las bases de datos PubMed, Embase, Cochrane Library (CENTRAL) y Web of Science desde su inicio hasta enero de 2026. Se incluyeron 124 ensayos clínicos aleatorizados (18.429 participantes) que compararon el ejercicio estructurado frente a controles sedentarios u otras modalidades activas, evaluando cambios densitométricos mediante absorciometría de rayos X de doble energía (DXA) o fracturas incidentes en adultos de 40 a 80 años. La cantidad total de ejercicio se estandarizó en una medida común de esfuerzo semanal (METs-min/semana).
Respecto a la columna lumbar, la marcha rápida/trote (DM= 0,013 g/cm²; ICr 95%: 0,006–0,021) y el entrenamiento aeróbico-fuerza combinado (DM= 0,013 g/cm²; ICr 95%: 0,010–0,016) proporcionaron las mayores ganancias osteogénicas. En el caso del cuello femoral, la marcha rápida/trote (DM= 0,009 g/cm²; ICr 95%: 0,001–0,018) y los ejercicios mente-cuerpo (DM= 0,007 g/cm²; ICr 95%: 0,002–0,013) exhibieron superioridad. En lo que respecta a la cadera total, únicamente la marcha rápida/trote demostró un beneficio significativo (DM= 0,021 g/cm²; ICr 95%: 0,005–0,038).
La cinética dosis-respuesta describió una curva en U invertida; la diferencia mínima clínicamente importante para la DMO se alcanzó en torno a los 400 METs-min/semana en la columna lumbar, y alrededor de los 600 METs-min/semana en el cuello femoral y la cadera total.
En cuanto a la prevención de fracturas (26 ensayos; n= 11.132), el ejercicio aeróbico mixto (OR= 0,29; ICr 95%: 0,11–0,78) y las prácticas mente-cuerpo (OR= 0,58; ICr 95%: 0,36–0,93) redujeron significativamente el riesgo.
En conclusión, el ejercicio estructurado atenúa eficazmente la disminución de la densidad mineral ósea asociada a la edad en adultos de 40 años o más. Clínicamente, se aconseja una dosis de alrededor de 600 METs-min/semana —equivalentes a unas 2–3 horas semanales de marcha rápida o trote—, combinada con ejercicios mente-cuerpo o aeróbicos mixtos para prevenir fracturas. La prescripción debe ser periodizada e individualizada según edad e índice de masa corporal, integrándose como pilar coadyuvante a la farmacoterapia de la osteoporosis.
Fuente bibliográfica
Effect of exercise on bone health in middle aged and older adults: hierarchical network meta-analysis of randomised trials
Lu C, et al.
BMJ 2026; 394:e100561