JAMA
Actualización sobre hepatitis B: claves en prevención y terapia antiviral
La vacunación al nacer es la estrategia preventiva más efectiva, y el uso de interferón pegilado y análogos nucleos(t)ídicos previenen la progresión a cirrosis y carcinoma hepatocelular aproximadamente en un 50%.
La infección por el virus de la hepatitis B (VHB) representa un grave problema de salud pública, afectando a aproximadamente 254 millones de personas a nivel global y provocando alrededor de 1,1 millones de muertes anuales. Este virus de ADN se transmite principalmente por exposición a fluidos corporales infectados, con la transmisión madre-hijo como la fuente principal de infección crónica.
La Dra. Anna S. Lok de la Universidad de Michigan, EE. UU., dirigió este estudio de revisión con el objetivo de actualizar sobre la epidemiología, patogénesis, diagnóstico, tratamiento y prevención del VHB, ofreciendo un enfoque aplicable a la práctica clínica.
Se realizó una búsqueda exhaustiva de trabajos publicados entre 2019 y 2026. Se incluyeron 112 artículos: 11 ensayos clínicos, 41 estudios observacionales, 16 revisiones narrativas, 18 revisiones sistemáticas o metaanálisis, 17 guías o declaraciones de consenso, 1 estudio básico o traslacional y 8 informes de datos procedentes de fuentes de la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
El riesgo de desarrollar una infección crónica por VHB varía significativamente: es del 90% en recién nacidos, 30% en niños de 1 a 5 años y menos del 5% en adultos inmunocompetentes. La vacunación al nacer, junto con la administración de inmunoglobulina contra la hepatitis B, puede prevenir hasta el 94% de las infecciones perinatales.
En cuanto a la progresión, sin tratamiento, el riesgo a 5 años de cirrosis varía del 8% al 15%, y la incidencia anual de carcinoma hepatocelular (CHC) en personas con cirrosis es del 3% al 5%. Las terapias antivirales, como el interferón pegilado y los análogos nucleos(t)ídicos (entecavir o tenofovir), son efectivas para suprimir la replicación del virus. Estas reducen el riesgo de progresión a cirrosis y el desarrollo de CHC aproximadamente en un 50%. Se recomienda el tratamiento antiviral para todos los pacientes con cirrosis y para aquellos con niveles elevados de ADN del VHB y alanina aminotransferasa (ALT), o evidencia significativa de inflamación o fibrosis, incluso en ausencia de cirrosis.
La vigilancia continua del CHC en pacientes de alto riesgo es esencial, mediante ultrasonografía y pruebas de alfa-fetoproteína cada 6 meses. Estos incluyen no solo a aquellos con cirrosis sino también a individuos con factores de riesgo como antecedentes familiares de CHC o coinfecciones virales. La detección temprana es crucial para mejorar las tasas de supervivencia, permitiendo intervenciones terapéuticas más efectivas.
En resumen, la vacunación universal contra el VHB, en particular la administración de la dosis al nacer es la estrategia más eficaz para prevenir la hepatitis B. El tratamiento antiviral disminuye la progresión hacia la cirrosis y la insuficiencia hepática, además de reducir el riesgo de carcinoma hepatocelular.
Fuente bibliográfica
Hepatitis B: A Review
Jeng W, Yip TC & Lok AS
DOI: 10.1001/jama.2026.6070