La delgada línea entre imaginar y ver
Generar imágenes mentales y percibir el entorno no son procesos tan distintos. Mecanismos comunes permitirían entender la creatividad y los trastornos asociados a la formación de representaciones sensoriales.
Cerrar los ojos y "ver" una manzana. Girarla mentalmente, cambiar su color, incluso recrear su textura. Ese acto cotidiano —aparentemente libre e infinito— podría no ser tan ilimitado como creemos.
La imaginación, ese territorio donde nace el arte, la ciencia y la innovación, parece operar bajo reglas más estrictas de lo esperado: las mismas que gobiernan la visión. ¿Por qué? Un nuevo estudio publicado en Science [1] propone que el cerebro no distingue tanto entre ver e imaginar, sino que utiliza un código común para ambas experiencias.
Un mismo lenguaje
Durante décadas, la neurociencia ha considerado la percepción visual y la imaginería mental como procesos relacionados, pero funcionalmente diferenciados. Sin embargo, evidencia acumulada ya sugería una superposición significativa en las áreas cerebrales implicadas, especialmente en la corteza temporal ventral [2].
El estudio titulado "A shared code for perceiving and imagining objects in human ventral temporal cortex" profundiza en esta relación, proponiendo que no solo comparten regiones anatómicas, sino también un patrón de codificación neuronal común. En otras palabras, el cerebro “habla el mismo idioma” cuando percibe un objeto y cuando lo imagina.
Para investigar esta hipótesis, los autores emplearon técnicas avanzadas de neuroimagen funcional (fMRI), combinadas con modelos computacionales inspirados en inteligencia artificial (IA). Este enfoque permitió comparar directamente la actividad cerebral durante tareas de percepción visual y de imaginería mental.
Los participantes observaron imágenes de distintos objetos y, posteriormente, se les pidió que los imaginaran sin estímulo visual. Los patrones de activación en la corteza temporal ventral fueron analizados mediante algoritmos de decodificación neuronal, demostrando una correspondencia significativa entre ambas condiciones.
Estos hallazgos se alinean con estudios previos que han mostrado que la imaginería visual activa redes similares a la percepción, aunque con menor intensidad [3]. No obstante, esta investigación aporta un elemento novedoso: la existencia de un código compartido, más allá de la mera coactivación.
Creatividad bajo reglas
Si imaginar y percibir comparten un mismo código, surge una pregunta inevitable: ¿la imaginación tiene límites biológicos definidos?
La evidencia sugiere que sí. La imaginería mental estaría restringida por la arquitectura del sistema visual, lo que implica que no podemos imaginar completamente fuera de lo que nuestro cerebro puede procesar perceptualmente. Esto coincide con teorías que plantean que la creatividad es una recombinación de experiencias previas más que una generación desde cero [4].
Desde una perspectiva neurocientífica, esto implica que los procesos creativos emergen de la interacción entre redes perceptuales y sistemas de memoria. La corteza temporal ventral no solo procesa lo que vemos, sino que también contribuye a reconstruir lo que recordamos o imaginamos.
Este marco también ayuda a explicar por qué la imaginación puede variar significativamente entre individuos. Condiciones como la afantasía —incapacidad de generar imágenes mentales— han sido asociadas a diferencias funcionales en estas redes [5].
En el extremo opuesto, trastornos como la esquizofrenia o ciertos cuadros psicóticos pueden involucrar una hiperactividad o desregulación de estos sistemas, generando percepciones internas que se experimentan como reales [6].
Nuevas vías de intervención
Las implicancias clínicas de este hallazgo son relevantes. Comprender que percepción e imaginación comparten un código neuronal abre nuevas vías para intervenir trastornos donde la imaginería está alterada, como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), donde las imágenes intrusivas juegan un rol central [7].
Asimismo, podría mejorar estrategias de rehabilitación cognitiva en pacientes con daño cerebral, utilizando la imaginería como herramienta terapéutica para reactivar circuitos perceptuales.
En paralelo, el estudio publicado en Science establece un puente con la IA. Los modelos computacionales utilizados —similares a redes neuronales profundas empleadas en visión artificial— replican la capacidad del cerebro de generar representaciones internas a partir de estímulos o recuerdos. Esto sugiere que los sistemas de IA creativa podrían beneficiarse de arquitecturas que integren percepción e "imaginación" artificial.
De hecho, investigaciones recientes en aprendizaje profundo han demostrado que modelos generativos pueden recrear imágenes a partir de descripciones o patrones internos, emulando parcialmente este proceso humano [8].
En este contexto, la creatividad —tanto humana como artificial— deja de ser un fenómeno abstracto para convertirse en un proceso modelable, medible y, eventualmente, intervenible.
Lejos de ser un territorio ilimitado, la imaginación parece moverse dentro de las fronteras de nuestra biología. Pero es precisamente en ese espacio —donde percepción y memoria se entrelazan— donde surge la creatividad. Comprender ese código compartido no solo redefine cómo pensamos el arte o la innovación, sino que también abre una ventana clínica y tecnológica hacia uno de los procesos más fascinantes del cerebro humano.
Bibliografía:
[1] Wadia VS, Reed CM, Chung JM, Bateman LM, Mamelak AN, Rutishauser U, Tsao DY. A shared code for perceiving and imagining objects in human ventral temporal cortex. Science. 2026 Apr 9;392(6794):207-215.
[2] Kosslyn SM, Ganis G, Thompson WL. Neural foundations of imagery. Nat Rev Neurosci. 2001 Sep;2(9):635-42.
[3] J, Naselaris T, Holmes EA, Kosslyn SM. Mental Imagery: Functional Mechanisms and Clinical Applications. Trends Cogn Sci. 2015 Oct;19(10):590-602.
[4] Schacter DL, Addis DR, Buckner RL. Episodic simulation of future events: concepts, data, and applications. Ann N Y Acad Sci. 2008 Mar;1124:39-60.
[5] Zeman A, Dewar M, Della Sala S. Lives without imagery - Congenital aphantasia. Cortex. 2015 Dec;73:378-80.
[6] Waters F, Allen P, Aleman A, Fernyhough C, Woodward TS, Badcock JC, Barkus E, Johns L, Varese F, Menon M, Vercammen A, Larøi F. Auditory hallucinations in schizophrenia and nonschizophrenia populations: a review and integrated model of cognitive mechanisms. Schizophr Bull. 2012 Jun;38(4):683-93.
[7] Clark IA, Mackay CE. Mental Imagery and Post-Traumatic Stress Disorder: A Neuroimaging and Experimental Psychopathology Approach to Intrusive Memories of Trauma. Front Psychiatry. 2015 Jul 22;6:104.
[8] Shen G, Dwivedi K, Majima K, Horikawa T, Kamitani Y. End-to-End Deep Image Reconstruction From Human Brain Activity. Front Comput Neurosci. 2019 Apr 12;13:21.
Por Óscar Ferrari Gutiérrez