¿Estamos pensando menos?
La Generación Z sería la primera, en más de un siglo, en mostrar un declive en su capacidad cognitiva. El uso excesivo de la tecnología puede afectar la memoria, el aprendizaje y el pensamiento complejo.
"Nuestros hijos son menos capaces cognitivamente de lo que nosotros fuimos". La frase es del neurocientífico australiano, Jared Cooney Horvath, invitado a exponer en el Senado de los Estados Unidos sobre los efectos de la tecnología en la población infantil y adolescente. Según el académico de la Universidad de Melbourne, especialista en desarrollo cognitivo y aprendizaje humano, la denominada Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) es la primera en mostrar descensos medibles en el rendimiento en comparación con sus padres [1].
"Desde que comenzamos a estandarizar y evaluar el desarrollo mental, a principios de 1900, cada generación superó a la anterior, hasta que llegó esta". Sus afirmaciones no solo generan controversia y abren un debate sobre los beneficios reales, riesgos e implicancias de la utilización de dispositivos electrónicos, particularmente en entornos educativos [1].
También por lo que marcaría el término del efecto Flynn, fenómeno observado en el campo de la psicología según el cual las puntuaciones promedio de las pruebas de inteligencia aumentaron de forma sostenida en cada generación durante gran parte del siglo XX [2], lo que se atribuye a una mejor nutrición infantil, más acceso a información, mayor escolarización y menor exposición a enfermedades durante la edad pediátrica.
Cambios ambientales
En su libro titulado The Digital Delusion [3], Jared Cooney plantea que el uso intensivo de la tecnología está causando este problema al fragmentar la información y dificultar la formación de narrativas cognitivas profundas, lo que debilitaría la memoria y el pensamiento complejo.
Su postura se basa en puntajes de pruebas académicas y cognitivas existentes, por ejemplo, en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) llevado a cabo por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que muestran un declive en áreas como la atención básica, memoria, lectoescritura, las habilidades matemáticas, la capacidad de resolución de problemas y el coeficiente intelectual general [4].
Pese a que estos datos aún no han sido indexados, sí existen trabajos anteriores que exploran el tema. En la revista Intelligence 2023 [5], investigadores estadounidenses presentan los resultados de una prueba online llamada Proyecto de Evaluación de la Personalidad de Apertura Sintética (Proyecto SAPA), que analizó datos de 394.378 individuos.
Tras registrar respuestas de 2006 y 2018, concluyeron que la capacidad cognitiva estaba cambiando con los años al evidenciar caídas en aspectos básicos que influyen en el aprendizaje, como lógica y vocabulario (razonamiento verbal), resolución de problemas visuales y analogías (razonamiento matricial) y habilidades computacionales y matemáticas.
El hallazgo constituiría una de las primeras pruebas de que los puntajes promedio de coeficiente intelectual (CI) y habilidades esenciales están disminuyendo. De acuerdo con sus autores, este fenómeno se debe, principalmente, a cambios en factores ambientales como la integración de la tecnología digital y el tiempo excesivo frente a pantallas en entornos educativos y sociales.
Posible estancamiento
El filósofo y científico social neozelandés, James Flynn (1934-2020), es reconocido desde 1984 por identificar y estudiar un hecho particular: el aumento constante de las puntuaciones promedio de coeficiente intelectual durante gran parte del siglo XX, estimado en aproximadamente 2 a 3 puntos por década en muchas poblaciones [2].
Sin embargo, en algunos países desarrollados como Noruega, Dinamarca y Finlandia, estudios recientes sugieren un posible estancamiento y reversión de este fenómeno, lo que se ha denominado Reverse Flynn Effect [6].
La causa no sería otra que la dependencia excesiva de la tecnología. "Un adolescente dedica aproximadamente la mitad de su tiempo de vigilia al uso de dispositivos electrónicos. Estos aparatos, además, representan una parte significativa del enfoque cognitivo durante las clases y el desarrollo de actividades académicas", detalla Jared Cooney.
Diversas investigaciones indican, además, que niveles elevados de tiempo frente a pantallas se relacionan con un menor bienestar psicológico, incluyendo mayor distractibilidad, menos autocontrol, dificultades para relacionarse con otros y riesgo de presentar depresión y ansiedad. Esto confirma que el uso excesivo de dispositivos electrónicos puede afectar negativamente el desarrollo emocional, social y conductual durante etapas críticas del desarrollo [7].
La discusión sobre las ventajas y riesgos del uso de la tecnología en procesos educativos está abierta. Mientras se sigue evaluando si favorece o perjudica el desarrollo de habilidades cognitivas, varios países han decidido limitar e incluso prohibir los dispositivos electrónicos en las aulas, ya que dificultarían el procesamiento profundo de la información, aspecto crucial para un aprendizaje efectivo.
Bibliografía:
[1] Jiao W, Chang A, Ho M, Lu Q, Liu MT, Schulz PJ. Predicting and Empowering Health for Generation Z by Comparing Health Information Seeking and Digital Health Literacy: Cross-Sectional Questionnaire Study. J Med Internet Res. 2023 Oct 30;25:e47595.
[2] Trahan LH, Stuebing KK, Fletcher JM, Hiscock M. The Flynn effect: a meta-analysis. Psychol Bull. 2014 Sep;140(5):1332-60.
[3] El delirio digital: cómo la tecnología en el aula perjudica el aprendizaje de nuestros niños y cómo ayudarlos a prosperar de nuevo, por el Dr. Jared Cooney Horvath. https://hxlibraries.substack.com/p/the-digital-delusion-how-classroom
[4] Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA). OCDE. https://www.oecd.org/en/about/programmes/pisa.html
[5] Elizabeth M. Dworak, William Revelle, David M. Condon. Looking for Flynn effects in a recent online U.S. adult sample: Examining shifts within the SAPA Project, Intelligence, Volume 98, 2023,101734, ISSN 0160-2896.
[6] Bratsberg B, Rogeberg O. Flynn effect and its reversal are both environmentally caused. Proc Natl Acad Sci U S A. 2018 Jun 26;115(26):6674-6678.
[7] Twenge JM, Campbell WK. Associations between screen time and lower psychological well-being among children and adolescents: Evidence from a population-based study. Prev Med Rep. 2018 Oct 18;12:271-283.
Por Óscar Ferrari Gutiérrez