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08 Junio 2026

Catorce millones de células que revelan las rutas hormonales

Un atlas sin precedentes identifica cómo tejidos, órganos y sistema inmunitario intercambian señales biológicas, develando nuevas claves para comprender enfermedades complejas.

Durante siglos, los atlas permitieron a la humanidad explorar continentes desconocidos, trazar rutas comerciales y comprender la geografía del planeta. Hoy, la cartografía vuelve a abrir una nueva frontera, esta vez dentro del cuerpo humano.

Un equipo de investigadores construyó el primer atlas hormonal a escala celular, un mapa capaz de rastrear el origen y destino de las señales hormonales, así como las conexiones que estas establecen entre tejidos y órganos en una vasta red biológica cuya complejidad apenas comenzamos a entender. El hallazgo, publicado en Science [1], podría transformar la investigación de enfermedades endocrinas, metabólicas e inmunológicas durante los próximos años.

El denominado Hormone Cell Atlas fue desarrollado por científicos de la Universidad de Cambridge, el Wellcome Sanger Institute y colaboradores internacionales. Utilizando datos procedentes de más de 14 millones de células y núcleos individuales obtenidos de 47 tejidos humanos, el proyecto analizó la expresión de 379 genes relacionados con hormonas y sus receptores, generando la representación más detallada hasta la fecha de la comunicación endocrina humana [1].

Rutas biológicas inadvertidas

Uno de los hallazgos más llamativos es que las hormonas podrían producirse en muchos más lugares de los que tradicionalmente reconoce la fisiología. Durante décadas, la atención se centró en órganos como la hipófisis, la tiroides, el páncreas o las glándulas suprarrenales. Sin embargo, esta herramienta sugiere que células inmunitarias, componentes vasculares y diversos tipos celulares presentes en el tejido adiposo también podrían participar activamente en la generación de señales endocrinas [1].

Para construirlo, se desarrolló un programa computacional denominado hormone2cell, capaz de rastrear simultáneamente la presencia de hormonas y receptores a través de millones de células individuales. El enfoque permitió reconstruir circuitos de comunicación potenciales entre tejidos distantes y detectar rutas biológicas que habían pasado inadvertidas para los métodos tradicionales [1].

El trabajo se enmarca además en el creciente desarrollo de atlas celulares humanos, iniciativas que durante la última década han permitido caracterizar tejidos completos con resolución unicelular y abrir nuevas perspectivas para la medicina de precisión. Un referente de esta estrategia es el proyecto Human Cell Atlas, concebido para mapear todos los tipos celulares del organismo humano [2].

Diálogo inesperado

También se revelaron indicios de una conversación mucho más estrecha entre los sistemas inmunitario y endocrino. Los investigadores observaron que células dendríticas plasmacitoides, conocidas por su papel en la defensa antiviral, expresaban el gen de la secretina, una hormona históricamente asociada al tracto gastrointestinal y a la regulación digestiva. Incluso, esta señal parecía intensificarse durante infecciones virales, incluido el SARS-CoV-2 [1].

Aunque los autores enfatizan que estos resultados constituyen predicciones basadas en transcriptómica unicelular y requieren validación funcional, el hallazgo abre una nueva línea de investigación sobre posibles funciones endocrinas no clásicas de las células inmunitarias. En otras palabras, la respuesta frente a una infección podría involucrar mecanismos hormonales mucho más sofisticados de lo que se pensaba.

La idea de una interacción estrecha entre inmunidad y endocrinología no es completamente nueva. Diversos estudios han demostrado que hormonas, citocinas y células inmunitarias forman redes de señalización bidireccionales esenciales para mantener la homeostasis y coordinar respuestas inflamatorias y metabólicas [3].

Influencia y mecanismos de acción

Otro de los protagonistas del estudio es la grasa corporal. Lejos de ser un simple depósito energético, el tejido adiposo aparece como una plataforma dinámica de comunicación hormonal. El análisis identificó diferencias entre distintos subtipos de adipocitos y mostró que sus programas endocrinos cambian según la anatomía, el estado de diferenciación celular, el sexo biológico y la presencia de obesidad [1].

Esta observación refuerza una idea que ha ganado fuerza durante las últimas dos décadas: el tejido adiposo funciona como un auténtico órgano endocrino capaz de influir sobre el metabolismo sistémico, la inflamación y el equilibrio energético [4].

El recurso también permitió explorar posibles mecanismos de acción de fármacos basados en incretinas, como la semaglutida y la tirzepatida. Los científicos detectaron receptores relevantes en células cardíacas y células marcapasos, lo que sugiere que algunos beneficios observados en estudios cardiovasculares podrían derivar no solo de la pérdida de peso o del mejor control metabólico, sino también de acciones directas sobre tejidos específicos [1]. La creciente evidencia sobre los efectos cardiovasculares de las terapias basadas en incretinas respalda esta hipótesis y constituye uno de los campos más activos de investigación en cardiometabolismo [5].

Más allá de sus hallazgos inmediatos, el valor del Hormone Cell Atlas radica en que proporciona un marco conceptual completamente nuevo para estudiar la endocrinología humana. Al igual que los grandes atlas geográficos transformaron la navegación y la exploración, este mapa celular ofrece una guía para recorrer un territorio biológico extraordinariamente complejo.

Bibliografía:
[1] Fei L, Huang-Doran I, Lawler K, et al. A Hormone Cell Atlas maps the human endocrine system at cellular resolution. Science. 2026 May 28:eaeb2672. PMID: 42207862.
[2] Regev A, Teichmann SA, Lander ES, et al. The Human Cell Atlas. eLife. 2017;6:e27041. PMID: 29206104.
[3] Dantzer R. Cytokine-induced sickness behavior: where do we stand? Brain Behav Immun. 2001 Mar;15(1):7-24. PMID: 11259077.
[4] Kershaw EE, Flier JS. Adipose tissue as an endocrine organ. J Clin Endocrinol Metab. 2004;89(6):2548-2556. PMID: 15181022.
[5] Ussher JR, Drucker DJ. Cardiovascular actions of incretin-based therapies. Circ Res. 2014;114(11):1788-1803. PMID: 24855202.

Por Óscar Ferrari Gutiérrez

atlas hormonal, investigación, avances científicos