Tamizaje y VPH marcan acciones preventivas
Estrategias de detección precoz e inmunización buscan reducir la incidencia y mortalidad del cáncer cervicouterino, especialmente en población de mayor riesgo.
Tras la conmemoración del Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, autoridades de salud en Bolivia reforzaron las estrategias de promoción, tamizaje y vacunación orientadas a disminuir la incidencia y mortalidad de esta patología, que continúa siendo una de las principales causas de muerte en mujeres en edad fértil en el país.
Las actividades incluyeron una intervención comunitaria en la ciudad de La Paz, con una caminata y una feria de salud destinadas a sensibilizar a la población sobre la importancia de la prevención y el diagnóstico precoz. Estas acciones se enmarcaron en una campaña más amplia desarrollada en centros de salud de La Paz y El Alto, donde se ofrecieron pruebas gratuitas de detección y vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH).
El tamizaje se focalizó en mujeres entre 30 y 64 años para identificar lesiones precancerosas en etapas iniciales. Este enfoque resulta clave considerando que el cáncer cervicouterino suele cursar de manera asintomática en fases tempranas, lo que dificulta su detección sin estrategias activas de pesquisa.
Desde el Ministerio de Salud y Deportes, la ministra Marcela Flores destacó la relevancia de fortalecer las acciones preventivas a nivel comunitario. "El cáncer de cuello uterino se puede prevenir y salvar vidas. Es fundamental promover el acceso a controles y generar conciencia sobre la importancia del diagnóstico oportuno”, señaló durante la actividad.
El desarrollo de la enfermedad está estrechamente vinculado a la infección persistente por VPH, así como a otros factores de riesgo como el inicio precoz de la actividad sexual, múltiples parejas sexuales, antecedentes de infecciones de transmisión sexual, tabaquismo y condiciones que comprometen el sistema inmune.
En términos clínicos, los especialistas advierten que la aparición de síntomas como sangrado anormal, flujo vaginal persistente o dolor pélvico suele asociarse a etapas más avanzadas, lo que refuerza la necesidad de intervenciones preventivas sostenidas en el tiempo.
Las autoridades sanitarias subrayaron que tanto el tamizaje como la vacunación contra el VPH forman parte de las prestaciones disponibles en la red pública de salud durante todo el año, por lo que el llamado es a mantener controles ginecológicos periódicos como estrategia clave para reducir su carga en la población femenina.