Redes sociales y entorno impulsan la automedicación en adolescentes
Una investigación realizada en estudiantes de enseñanza secundaria identificó que la influencia del entorno cercano y la información obtenida en plataformas digitales favorecen el consumo de medicamentos sin indicación.
La automedicación continúa consolidándose como un desafío para la salud pública, especialmente entre adolescentes. Un estudio desarrollado por estudiantes de medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) analizó los patrones de consumo de medicamentos sin prescripción en cerca de 180 alumnos de enseñanza secundaria, evidenciando una alta frecuencia de esta conducta y los factores que la favorecen.
La investigación, realizada entre febrero y junio de 2026 en el colegio Hermano Pacífico Feleti de La Paz, determinó que las principales influencias provienen de las recomendaciones de familiares y amigos, junto con la información obtenida a través de redes sociales. Según los autores, durante la adolescencia se consolidan hábitos y criterios relacionados con el autocuidado, lo que convierte a este grupo en especialmente susceptible a mensajes sanitarios carentes de respaldo científico.
Entre los medicamentos utilizados con mayor frecuencia destacan los analgésicos, empleados para aliviar cefaleas, dolores musculares y otras molestias comunes. Si bien estos fármacos suelen ser de venta libre, su uso indiscriminado puede enmascarar enfermedades subyacentes, retrasar el diagnóstico oportuno y favorecer la aparición de reacciones adversas o interacciones medicamentosas. En el caso de los antibióticos, además, la utilización sin indicación profesional contribuye al desarrollo de resistencia a los antimicrobianos, considerada una de las principales amenazas para la salud global.
Los resultados son consistentes con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que reconoce el autocuidado como parte de la atención sanitaria, pero enfatiza que el uso de medicamentos debe realizarse con información basada en evidencia y acceso a orientación profesional cuando sea necesario. La alfabetización en salud y la capacidad para distinguir fuentes confiables adquieren, en este contexto, un papel clave para reducir los riesgos asociados a la automedicación.
Los investigadores concluyen que las intervenciones preventivas deberían centrarse en fortalecer la educación sanitaria desde edades tempranas, promoviendo el pensamiento crítico frente a la información difundida en medios digitales e involucrando a las familias en la promoción del uso responsable de medicamentos. Estas estrategias podrían contribuir a disminuir una práctica frecuente que, aunque muchas veces busca aliviar síntomas leves, puede tener consecuencias clínicas relevantes cuando sustituye la evaluación médica.