Salud cardiovascular comienza con el control de los factores de riesgo
Hipertensión, diabetes y tabaquismo figuran entre las principales condiciones asociadas al desarrollo de enfermedades cardíacas, aunque la mayoría puede controlarse con medidas preventivas.
Las enfermedades cardiovasculares continúan entre las principales causas de muerte a nivel mundial. Sin embargo, una parte importante de estos eventos puede evitarse mediante la identificación y el manejo oportuno de los factores que aumentan la probabilidad de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares y otras complicaciones del sistema circulatorio.
El doctor Ronald Ordoñez, docente de la carrera de medicina de la Universidad Franz Tamayo, explica las consecuencias que puede provocar la hipertensión no controlada. "En la parte anatómica se sabe que el corazón tiende a crecer por diferentes causas como la hipertensión sistémica, que si no se trata adecuadamente puede causar ese incremento del tamaño del corazón. Dentro de las alteraciones del sistema eléctrico del corazón podemos tener bloqueos, alteraciones como la hipertrofia ventricular, es muy variable”, sostiene el académico.
Entre los elementos modificables con mayor impacto destacan la hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 y el tabaquismo. La presión arterial elevada suele avanzar sin manifestaciones evidentes, pero con el tiempo deteriora los vasos sanguíneos y obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo. En tanto, la diabetes favorece el daño vascular debido al exceso de glucosa en sangre, mientras que el consumo de tabaco acelera el estrechamiento de las arterias y disminuye la oxigenación de los tejidos.
A estas condiciones se suman otros factores como la obesidad, sedentarismo, colesterol elevado y el síndrome metabólico, que incrementan el riesgo cuando se presentan de forma simultánea. Además, existen determinantes que no pueden modificarse, como la edad o los antecedentes familiares, por lo que mantener hábitos saludables adquiere aún mayor relevancia en estos casos.
Los especialistas coinciden en que una alimentación equilibrada, la práctica regular de actividad física, evitar el cigarrillo y asistir a controles médicos periódicos constituyen las principales herramientas para disminuir la probabilidad de desarrollar patologías cardiovasculares. Estas medidas también favorecen el control de la presión arterial, la glicemia y el peso corporal.
Asimismo, es fundamental consultar de manera precoz frente a síntomas como dolor o presión en el pecho, dificultad para respirar, mareos, fatiga intensa o hinchazón de las extremidades inferiores. Una evaluación médica oportuna, complementada con exámenes diagnósticos cuando corresponda, puede mejorar el pronóstico y reducir el riesgo de complicaciones graves.