Estrategias aceleran el control del cáncer cervicouterino
La articulación entre vacunación contra el VPH, tamizaje y acceso oportuno al tratamiento constituye la tarea clave para avanzar hacia la eliminación de una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres.
El cáncer cervicouterino continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública en América Latina y el Caribe. Sin embargo, también representa uno de los pocos tipos que puede prevenirse, detectarse precozmente y curarse cuando se diagnostica en etapas iniciales.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recordó que su erradicación depende del cumplimiento de la estrategia 90-70-90 propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual busca alcanzar una cobertura del 90% de vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), tamizar al 70% de las mujeres mediante pruebas de detección de alta sensibilidad y asegurar tratamiento al 90% de quienes presenten lesiones precancerosas o cáncer cervicouterino.
La asesora regional en cáncer de la OPS, Silvia de Sanjosé, destacó que es "es prevenible, curable y eliminable", subrayando que existen herramientas eficaces para reducir su incidencia cuando las estrategias se implementan de manera coordinada. Por su parte, autoridades sanitarias bolivianas hicieron hincapié en la necesidad de robustecer la cobertura de vacunación, ampliar el acceso al tamizaje y garantizar una atención oportuna para aquellas que son diagnosticadas, especialmente en zonas con mayores barreras de acceso.
La evidencia científica ha demostrado que la inoculación contra el VPH, complementada con programas de pesquisa mediante pruebas de alta sensibilidad y el acceso oportuno al tratamiento, permite reducir significativamente su incidencia y mortalidad. No obstante, especialistas coinciden en que el éxito depende también de disminuir las brechas de acceso, fortalecer la educación sanitaria y consolidar redes asistenciales capaces de garantizar una atención continua.
La OPS sostiene que avanzar hacia la eliminación del cáncer cervicouterino exige un compromiso permanente de los sistemas de salud, junto con la participación activa de los equipos clínicos y la comunidad. La integración de acciones preventivas, diagnósticas y terapéuticas representa una oportunidad concreta para disminuir la carga de esta enfermedad y mejorar la salud de las mujeres en la región.