Calidad del sueño pesa más que el cronotipo
Especialistas advierten que modificar hábitos de descanso sin considerar las necesidades individuales puede afectar el rendimiento físico, cognitivo y metabólico.
La discusión sobre si es mejor ser madrugador o trasnochador ha cobrado relevancia en los últimos años, especialmente ante la creciente asociación entre productividad y rutinas matutinas. Sin embargo, especialistas recalcan que el factor más determinante para la salud no es el horario de sueño, sino su calidad y regularidad.
De acuerdo con expertos, el denominado cronotipo —la preferencia natural por actividades matutinas o nocturnas— está influido tanto por factores genéticos como ambientales y sociales. Además, cerca del 60% de las personas se ubica en un punto intermedio entre ambos extremos.
La docente de medicina de la Universidad Franz Tamayo, Lizeth Quispe, enfatizó que el sueño cumple funciones biológicas esenciales para el organismo. "Dormir no es perder el tiempo, es una función vital. Durante el sueño el cuerpo se recupera, el cerebro procesa la información y se regulan funciones esenciales", explicó.
Según detalla, durante el descanso nocturno el cerebro consolida la memoria y organiza la información adquirida durante el día, lo que impacta directamente en el rendimiento académico y laboral.
En contraste, el déficit de sueño se asocia a alteraciones en la concentración, disminución de la capacidad de respuesta y trastornos del estado de ánimo. "Las personas presentan menor atención, memoria y rendimiento cuando existe privación de sueño sostenida", indicó Quispe.
La evidencia científica también ha relacionado el mal descanso con enfermedades cardiovasculares, trastornos metabólicos y deterioro neurocognitivo. La académica señaló que dormir seis horas o menos podría favorecer la acumulación de beta-amiloide, proteína vinculada al desarrollo de enfermedad de Alzheimer.
Los expertos coinciden en que, más allá de ser madrugador o nocturno, la prioridad debe centrarse en asegurar un descanso suficiente y de buena calidad, considerado actualmente uno de los pilares fundamentales para la salud física y mental.