Bolivia impulsa conciencia sobre el Parkinson
Tras la conmemoración del día mundial de la patología, autoridades sanitarias adviertieron sobre el aumento de casos, el diagnóstico tardío y la necesidad de fortalecer el acceso a atención especializada.
El Día Mundial del Parkinson es una instancia que busca visibilizar una enfermedad que, tras el Alzheimer, se posiciona como una de las principales causas de deterioro neurodegenerativo a nivel global. En Bolivia, el envejecimiento de la población ha puesto este cuadro en el centro de las preocupaciones sanitarias, no solo por su impacto clínico, sino también por sus consecuencias sociales.
Desde el Ministerio de Salud y Deportes enfatizan que el Parkinson va mucho más allá del temblor, uno de sus signos más conocidos. "Se trata de una enfermedad compleja que compromete la autonomía de las personas", señalan, explicando que la disminución de dopamina genera síntomas como rigidez, lentitud de movimientos y problemas de equilibrio. A esto se suman manifestaciones menos visibles, pero igualmente incapacitantes, como trastornos del ánimo, fatiga persistente y alteraciones cognitivas.
Las cifras del Registro de Personas con Discapacidad actualizadas a 2025 reflejan una distribución desigual de la afección en el país. Cerca del 75% de los casos se concentra en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, lo que, según las autoridades, no solo responde a la densidad poblacional, sino también a la limitada disponibilidad de diagnóstico especializado en zonas rurales y periféricas.
Otro de los puntos críticos es el momento en que se detecta. "La mayoría de los pacientes obtiene su certificación cuando ya presenta un compromiso importante de su autonomía", advierten desde la cartera de salud. Esta situación da cuenta de un diagnóstico tardío que reduce las posibilidades de intervención precoz y de mejorar la calidad de vida.
El análisis también muestra un cambio en el perfil de los pacientes. Si bien predominan las personas mayores de 60 años, se observa un aumento de casos en adultos entre 40 y 55 años. "Esto implica un impacto directo en la población económicamente activa y en sus familias", subrayan, alertando sobre la presión que esto genera en los sistemas de apoyo social.
Las autoridades recalcan que enfrentarla requiere una mirada integral. "No debe entenderse como una condena al aislamiento, sino como un desafío que involucra a toda la sociedad". En ese sentido, hacen un llamado a reconocer los primeros síntomas y consultar oportunamente, destacando que la detección temprana y el acompañamiento continuo son claves para mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta condición.