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23 Marzo 2026

Dr. Fernando Garitano-Zavala:

“La educación en salud mental debe comenzar en las aulas de clases”

La formación temprana y el entorno educativo emergen como espacios clave en un escenario marcado por desigualdades, diversidad cultural y limitaciones en el acceso a atención especializada.

La salud mental en Bolivia es un tema complejo, profundamente influido por la diversidad cultural, las condiciones sociales y las limitaciones estructurales del sistema sanitario.

En un país marcado por múltiples realidades territoriales y culturales, el bienestar psíquico no puede entenderse desde una sola perspectiva. A esto se suman desafíos históricos en el acceso a servicios de salud, la disponibilidad de recursos y la creciente incidencia de problemáticas como el consumo de sustancias, la violencia intrafamiliar y las dificultades en la salud mental infantil y adolescente.

Así lo describe el psiquiatra Fernando Garitano-Zavala, docente emérito de la Facultad de Medicina en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), past presidente de la Sociedad Boliviana de Psiquiatría y actual presidente del Colegio Latinoamericano de Neuropsicofarmacología (CLANP).

"Somos un país con múltiples realidades, donde las formas de bienestar psíquico dependen en gran medida del entorno, las condiciones de vida y las prácticas culturales. Esto implica que no existe una única manera de abordar el tema, ya que las estrategias que utilizan las personas para sentirse bien varían significativamente según su contexto", explica el profesional.

- ¿Qué factores socioculturales influyen en el bienestar mental de la población?

Desde las condiciones económicas hasta las tradiciones culturales. En Bolivia, las festividades y celebraciones tienen un rol importante en la vida de las personas, ya que generan espacios de satisfacción y pertenencia. Sin embargo, en esos mismos contextos también se observan problemas, especialmente asociados al consumo excesivo de alcohol, lo cual tiene un impacto relevante en la salud mental.

- ¿Cuáles son los principales problemas?

Predominan los trastornos del ánimo, como la depresión y la ansiedad. A esto se suma un aumento importante del consumo de sustancias y una fuerte presencia de conflictos familiares, muchas veces vinculados a estas mismas dinámicas, lo que genera un impacto significativo en el bienestar emocional de las personas.

- ¿Qué puede comentar sobre el consumo de alcohol y drogas?

Es un factor muy importante. Su ingesta está altamente normalizada socialmente y, en algunos contextos, incluso existe presión social para participar en estas conductas. En jóvenes, además, se observa un aumento en el consumo de drogas, con acceso relativamente fácil, lo que aumenta el riesgo y agrava los problemas de salud mental.

- ¿Qué impacto tienen los factores ambientales?

Existen algunos que están siendo cada vez más considerados por su impacto. Por ejemplo, la exposición a ciertos elementos presentes en el entorno, como metales pesados asociados a actividades mineras, o el uso de pesticidas en ciertas actividades agrícolas, como el cultivo de coca, que pueden tener efectos a largo plazo en el sistema nervioso. Estas sustancias pueden incorporarse a través del agua o los alimentos, generando una carga progresiva en el organismo. Si bien es un fenómeno complejo y aún en estudio, se reconoce que este tipo de exposición constituye un factor adicional que puede influir en el bienestar psíquico de las personas, especialmente en comunidades más expuestas.

- ¿Qué tan visible es esta temática dentro del sistema de salud pública?

Aún tiene una presencia limitada. Históricamente ha sido un área con pocos recursos, tanto en presupuesto como en personal especializado. Además, las estructuras encargadas de tomar decisiones en esta materia son pequeñas, lo que dificulta una respuesta más robusta a nivel nacional.

- ¿Existen dificultades en el acceso a tratamiento?

Varias. Por un lado, muchas personas no consultan directamente con psiquiatras, ya sea por estigma o por preferir otros profesionales de confianza. Por otra parte, existe una importante utilización de medicación psiquiátrica que es otorgada por médicos de distintas especialidades. Por último, hay casos donde existen problemas de disponibilidad de medicamentos, lo cual también entorpece el proceso.

- Los niños y adolescentes son un grupo vulnerable…

Es una de las áreas más preocupantes. Hay pocos especialistas y el abordaje es complejo. Se observan problemas como el acoso escolar, dificultades familiares y un aumento en la ideación suicida en jóvenes. También hay presencia de trastornos de la conducta alimentaria y una fuerte influencia de las redes sociales, que pueden generar dinámicas adictivas y afectar la autoestima. La educación en salud mental debe comenzar en las aulas de clases.

- ¿Cómo evalúa la respuesta del sistema de salud frente a estas problemáticas?

Considero que es insuficiente. Los servicios disponibles, tanto públicos como privados, no logran cubrir la demanda existente. Además, hay limitaciones en recursos humanos, infraestructura y acceso a tratamientos, lo que dificulta una atención oportuna y adecuada.

Por María Ignacia Meyerholz

salud mental infantil y adolescente, consumo de sustancias, depresión, ansiedad