Dra. María Víctoria Mercado:
"El oftalmólogo no debe enfocarse solo en mejorar la visión también en la calidad de vida"
Los avances en cirugía oftalmológica y terapias complementarias han elevado las expectativas visuales, impulsando un enfoque integral que prioriza no solo la agudeza visual, sino también la funcionalidad y el bienestar del paciente en su vida cotidiana.
La oftalmología es una de las especialidades con mayor impacto en salud pública, considerando que patologías como la catarata, el glaucoma y la retinopatía diabética se mantienen entre las principales causas de ceguera a nivel global.
Mientras algunas de estas condiciones son irreversibles, otras —como la catarata— ofrecen la posibilidad de restaurar la visión mediante intervenciones oportunas. En este escenario, los avances tecnológicos en cirugía intraocular, terapias farmacológicas y manejo de la superficie ocular han redefinido los estándares de tratamiento. Sin embargo, la rápida evolución del conocimiento exige una formación continua y espacios de intercambio científico que permitan a los especialistas mantenerse actualizados e incorporar nuevas herramientas en su práctica clínica.
La doctora María Victoria Mercado es oftalmóloga con formación internacional y una trayectoria centrada en cirugía del segmento anterior. Se tituló como médica general en la Universidad Autónoma de Guadalajara en 2005 y posteriormente se especializó en el Centro Médico de Occidente del Instituto Mexicano del Seguro Social en 2008. Complementó su formación con entrenamiento en microcirugía del segmento anterior del ojo en la Asociación para Evitar la Ceguera en México (APEC), con certificaciones en niveles B1 y B2, consolidando su experiencia en cirugía de catarata y patología corneal.
- ¿Cuáles considera que son los principales avances en el manejo de catarata, córnea y cirugía refractiva?
Contamos con plataformas de lentes intraoculares de alta tecnología, lo que permite ofrecer implantes premium y posicionarse a la par de estándares internacionales. En el ámbito corneal, se han incorporado técnicas innovadoras tanto en cirugía refractiva como en trasplantes lamelares. Estos progresos están estrechamente ligados al acceso tecnológico, que resulta fundamental para mejorar los resultados clínicos. En ese sentido, incentivar a los especialistas —generales y subespecialistas— a incorporar estas herramientas es clave para optimizar la atención y los desenlaces visuales.
- ¿Cómo posicionaría al país en el contexto latinoamericano?
Hoy existe un escenario competitivo. El acceso a tecnología avanzada ha permitido equiparar el nivel de resolución quirúrgica con otros países de la región, lo que se traduce en mejores alternativas terapéuticas para los pacientes.
- ¿Qué estrategias están marcando diferencias en el manejo de patologías corneales o en el postoperatorio?
El tratamiento farmacológico sigue siendo un pilar en el postoperatorio de cirugías intraoculares. Los esquemas con antibióticos y antiinflamatorios son fundamentales para alcanzar los objetivos clínicos y reducir el riesgo de infecciones, una de las complicaciones más temidas. Sin embargo, hoy existe mayor conciencia sobre la relevancia de la superficie ocular. El manejo del ojo seco mediante lubricantes y lágrimas artificiales se ha vuelto indispensable para asegurar una adecuada calidad visual, integrando así un enfoque más completo en el seguimiento postquirúrgico.
- Desde su experiencia, ¿qué patologías generan mayor preocupación?
Las principales causas de ceguera continúan siendo similares a nivel global: retinopatía diabética, glaucoma y catarata. La diferencia radica en que algunas son reversibles y otras no. La catarata destaca porque permite recuperar la visión mediante cirugía, lo que tiene un impacto profundo no solo en el paciente, sino también en su entorno. Restituir la visión implica reintegrar a la persona a su vida cotidiana y, en muchos casos, modificar positivamente la dinámica familiar, especialmente en contextos donde un miembro debe asumir el rol de cuidador.
- ¿Qué tan relevante es la prevención y el diagnóstico temprano?
Es determinante. En enfermedades como el glaucoma, permite cambiar completamente el pronóstico visual, pasando de un riesgo alto de ceguera irreversible a una condición controlable con tratamiento. En catarata, el paradigma también ha evolucionado: ya no se espera a que el paciente presente ceguera avanzada. Hoy se prioriza intervenir en etapas más tempranas, considerando que muchas personas mayores mantienen una vida activa y demandan no solo visión funcional, sino también calidad visual en distintas distancias.
- ¿Cómo ha cambiado la expectativa visual de los pacientes?
Las demandas han aumentado significativamente. Ya no basta con lograr una buena visión lejana; los pacientes buscan independencia visual completa, incluyendo visión cercana. Esto ha impulsado el desarrollo y adopción de tecnologías que permiten mejorar la calidad de vida de manera integral, respondiendo a estilos de vida más activos incluso en edades avanzadas.
Por María Ignacia Meyerholz